Bien, después de poco menos de un año… ya tocaba bañarse en el mar de nuevo y de paso pasarlo bien. En canallave, como suele ser nuestra costumbre, con los neoprenos de verano, con las aletas, con los paipos… como si tuvieramos unos cuantos años menos.
El agua, según dicen, estaba a 17,6ºC en la Bahía de Santander. Eso debe ser muy lejos ó bien en la bahía de Santander está el grifo de agua caliente y aquí sencillamente el de agua fría. Muy fría. Pocas veces me han dolido tanto los pies. Los pies, los oidos, las muelas,… criogenizado vamos.
Hemos sobrevivido al frio, a todos los expertos tiburones con las tablas, a las rocas, a la corriente, a la arena congelada, a todo. Lo mejor de esto siempre es ver el atardecer, ver el atardecer desde las playas de Liencres es una maravilla y no me canso de fotografiarlo así que, según dejé parte de mi frío en la toalla preparé la cámara y ale, a fotografiar el atardever.
Así da gusto salir del agua.
Eso sí, olas muchas, aprovechadas… cinco. Mucho que aprender aquí también.